En esta semana mi reflexión fue:
En la asamblea hicimos una dinámica muy sencilla: en cada mesa preguntamos qué necesitamos hacer para facturar más.
Uno pensaría que aparecerían estrategias nuevas o ideas que nunca habíamos considerado.
Pero ocurrió algo muy interesante.
Sin ponerse de acuerdo, prácticamente todas las mesas llegaron al mismo punto.
Y eso me dejó pensando después de la reunión.
Porque cuando personas distintas llegan a la misma conclusión… normalmente significa que ahí está la esencia del negocio.
Las semillas que ya dieron fruto
Hay agricultores que cada temporada buscan semillas nuevas que prometen mejores cosechas.
Pero otros hacen algo distinto: guardan las mejores semillas de su propia cosecha.
Saben que esas semillas ya pasaron por el sol, la lluvia, la tierra y el tiempo. Ya demostraron que funcionan.
Por eso vuelven a sembrarlas.
Cuando algo ha probado su valor, se convierte en la base de la siguiente cosecha.
Lo que realmente sostiene una empresa
En los negocios existe la tentación constante de buscar siempre algo nuevo: una estrategia distinta, una herramienta diferente, una tendencia.
Pero las empresas que crecen de forma consistente suelen tener algo en común: principios claros aplicados con constancia.
Con los años, esos principios se convierten en método y el método se vuelve parte de la cultura de la empresa.
Cómo se vive en Alfa
Lo más bonito de la asamblea fue escuchar a varios de los nuevos decir algo que nos llenó de alegría:
“Todo lo que se proponía en las mesas… ya está en los videos. Es el método.”
Ahí uno se da cuenta de algo muy valioso.
Después de 29 años, la metodología sigue viva. No solo sigue vigente, cada vez se usa más.
Una forma de trabajar basada en enfoque 20/80, en objetivos claros y en priorizar lo que realmente mueve el negocio.
Por eso en Alfa hacemos planeación cada trimestre: para volver a alinear la brújula con lo esencial.
Ya pude por aquí y creo que es mejor para ti


