Esta semana recibimos una noticia que nos dolió a todos.
De esas que te hacen detenerte unos minutos, guardar silencio y agradecer el privilegio de haber compartido tantos años con alguien que dejó huella.
Esta Brújula es para Héctor Pérez Pérez, fundador de Alfa Regia, quien durante casi 18 años formó parte de Alfa Inmobiliaria. Quienes tuvimos la oportunidad de conocerlo sabemos que fue mucho más que un franquiciatario. Fue un compañero de camino, siempre dispuesto a compartir, ayudar y aportar a la Red. Por eso era tan querido por todos y hoy lo vamos a extrañar muchísimo.
Mientras pensaba en él, recordé un proverbio africano que dice:
“Un árbol no se mide por la sombra que da el día que se planta, sino por la sombra que sigue ofreciendo muchos años después.”
Porque un negocio se puede medir por ventas, por oficinas o por resultados. Pero una vida se mide por las personas que tocó y por lo que deja cuando ya no está. Héctor nos deja precisamente esa enseñanza.
Lo más bonito es que su historia no termina con él. Sus hijos hoy continúan ese proyecto. Eso es un legado. Y creo que ese debería ser uno de los sueños de cualquier emprendedor: no solo construir un negocio que funcione, sino construir algo que pueda trascender.
En Alfa Inmobiliaria creemos profundamente en eso. Por eso existe la Franquicia Legado. Porque buscamos formar empresas que trasciendan generaciones, apoyadas por una metodología y una comunidad que las fortalezca.
Gracias, Héctor, por estos 18 años de confianza, de amistad y de ejemplo. Tu legado ya sigue vivo en tu familia y también en toda la comunidad Alfa.
Hoy quiero dejarte una pregunta:
¿Hoy estás construyendo un negocio… o un legado?


