Soltar – Crecer – Empresa.

Hay un momento incómodo que no siempre se dice en voz alta. Sabes que algo no está funcionando como debería. Lo ves claro, te empieza a frustrar… y te cuestionas.

Pero al final haces lo de siempre: lo corriges tú y sigues.

Hay algo que cuesta aceptar. Crecer no es hacer mejor las cosas, es dejar de hacerlas tú.

Y eso, como emprendedores, nos pasa más de lo que creemos.

Un escritor japonés, Haruki Murakami, tiene una forma muy peculiar de trabajar.

Escribe durante horas, todos los días, con una disciplina muy clara. Pero hay algo que llama la atención: nunca busca que cada página salga perfecta en el momento. Avanza, deja que el texto fluya, y vuelve después a corregir.

Alguna vez explicó que, si se detuviera a perfeccionar cada línea desde el inicio, nunca terminaría un libro.

Prefiere avanzar con algo imperfecto… para después construir algo sólido.

En el fondo, es una forma de soltar el control en el momento correcto para que la obra exista.

Porque si todo depende de que salga perfecto desde el principio, simplemente no avanza.

Como emprendedores, a veces hacemos lo contrario.

Queremos que todo salga bien desde el inicio, que cada persona lo haga como nosotros lo haríamos, que cada proceso funcione perfecto antes de soltarlo.

Entonces haces lo que hacemos muchos: te lo quedas.

Porque delegar no es repartir tareas. Delegar es confiar cuando todavía no estás completamente seguro. Es permitir que otro lo haga distinto, no perfecto, no como tú… distinto.

Y eso incomoda, porque toca el control al que estás acostumbrado, el ego de pensar que tu forma es la mejor y esa idea silenciosa de que si no pasa por ti, no va a salir igual.

Pero hay una verdad sencilla que muchas veces evitamos ver: quedarte haciendo todo tú no es compromiso, es un límite que poco a poco termina frenando a tu equipo, tu crecimiento y el impacto que podrías tener.

El negocio no se atora por falta de capacidad, se atora cuando no se suelta… y casi siempre, ese alguien somos nosotros.

En Alfa Inmobiliaria  lo tenemos muy claro.

Sabemos que este es uno de los puntos más difíciles para cualquier emprendedor que quiere dar el siguiente paso, porque una cosa es emprender y otra muy distinta es construir algo que no dependa de ti para todo. Y en bienes raíces, muchas veces lo que se termina construyendo es un autoempleo.

Por eso no solo enseñamos a vender o a captar, enseñamos a pensar como empresario.

Alfa está pensado como una empresa legado, donde tu oficina funcione gracias a una metodología, a procesos y a una forma clara de trabajar, para que puedas delegar, formar equipo y no tener que estar en todo.

Porque cuando hay metodología, herramientas y tecnología, el negocio avanza.

Cuando no las hay, se convierte en un autoempleo.

Y la diferencia es enorme: en uno trabajas para el negocio… y en el otro el negocio empieza a trabajar para ti.

¿Tu negocio está trabajando para ti… o tú para él?

La diferencia no es hacer más, es usar la metodología para poder soltar.

Ahí es donde empieza el verdadero crecimiento.

Una gran reflexion no lo crees?

Sarioli.

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